La historia de Mari Leivis Sánchez
Aunque es imposible controlar el total de las situaciones que pueden suceder en la vida, la tenacidad permite superar lo que la conformidad prefiere aguardar. Mari Leivi Sánchez, subcampeona olímpica de los 71 kilogramos en la halterofilia de París 2024, es la fiel muestra de cómo se puede sobrepasar los momentos de dificultad, confiando en quién se es y en el proceso realizado.
Nacida el 8 de octubre de 1991, Mari Leivis Sánchez Periñán no ha tenido una vida sencilla. Sin embargo, algo que siempre la caracterizó fue su entrega, lucha y tenacidad constante en todos los aspectos de su vida. Era inquieta, pero desde el principio le apasionaba el deporte, de eso fueron testigos las calles de su natal Turbo.
El barrio Juan Veintitrés del municipio antioqueño vio el nacimiento de una medallista olímpica a la que la halterofilia no le llamaba mucho la atención. El primer acercamiento al deporte nació gracias a la entrenadora Raquel Salomé Correa, quién fue a buscar directamente a Mari Leivis para convencerla de unirse al levantamiento de pesas.
Aunque la antioqueña tenía una especial fascinación por la lucha, su pasión estuvo presente con la halterofilia, deporte que no sería tan desconocido en su familia, pues su hermana Darly Isabel Sánchez también practicaba la disciplina.
En el hogar de la familia Sánchez Periñán siempre estuvo presente el apoyo para sus hijos. Su mamá, Erlinda Periñán, fue uno de los principales pilares para recorrer y superar retos dentro y fuera del deporte. Es más, Mari Leivis constantemente demostraba su compromiso con el levantamiento de pesas, pues no existía razón suficiente para no asistir a sus entrenamientos. Ni la lluvia, ni la caminata diaria fueron suficientes para superar a su disciplina.
Sus inicios en el deporte
Mari Leivis inició en el deporte a los 13 años y su primera competencia fue en los intercolegiados que se desarrollaron en Apartadó. Los nervios estuvieron presentes, pero su actitud positiva, su tencaidad y su enfoque en la práctica del deporte fueron la clave para superar esa situación y proclamarse como la campeona en ese primer certamen.
Con mucha entrega y disciplina, la antioqueña aprendió de todo aquello que la vida y el deporte le enseñaban, por lo que no tardó mucho en destacar y ser llamada para integrar la selección Antioquia juvenil de levantamiento de pesas. Poco a poco, la motivación por el deporte fue haciendo palpable la realidad de una ganadora, de una atleta capaz de entregarlo todo y levantarse ante el fracaso.
Una de las primeras competencias representando a Antioquia fue el Campeonato Nacional Juvenil en Bogotá, donde obtuvo el primer lugar. Su tenacidad fue esa característica que la ayudó a destacar en un deporte en el que se necesita de valor para arriesgarse, no solo por levantar más peso, sino por el hecho de estar dispuesto a superar marcas constantemente.
Su nombre se fue convirtiendo en sinónimo de victorias, por lo que comenzó a llamar la atención de los entrenadores juveniles de la selección colombiana de levantamiento de pesas. Uno de sus sueños, por aquella época, era hacer parte de la élite de los deportistas que representaban al país. Sin embargo, cuando todo parecía ir a mejor, Mari Leivis tuvo un tiempo de inactividad en el deporte debido a varios problemas personales.
La realidad en la que se encontraba no era la que esperaba, por lo que decidió centrase nuevamente en el levantamiento de pesas. Quizás inspirada en una de las frases del protagonista de One Pice, Monkey D. Luffy:” ¿Acaso existe algo más valioso que tus sueños?”, Mari Leivis recondujo su vida y comenzó a construir una carrera deportiva a punta de medallas, como la de oro y bronce en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Barranquilla 2018, así como la plata en el Campeonato Panamericano de Santo Domingo 2020.
Sin duda alguna, para levantar peso se necesita algo más que fuerza, pues existen cargas como las lesiones que para superarlas hace falta carácter y confianza. Eso sí, no hace mucho tiempo, llegó a la vida de la antioqueña una razón más para continuar los entrenamientos diarios, su hijo Ismael Elías es un pilar que la acompaña día a día.
Para el ciclo rumbo a París 2024, la antioqueña revalidó todo su esfuerzo al conseguir medallas en los Juegos Bolivarianos de Valledupar 2022, en los Suramericanos de Asunción del mismo año, en los Centroamericanos y el Caribe en el 2023 así como en los Panamericanos de Santiago del año pasado.
La cita para clasificar a las justas parisinas estuvo en el mundial de Tailandia en el este 2024. Sin embargo, su participación estuvo en duda luego de sufrir un desgarro durante la concentración de la selección en febrero. Contra todo pronóstico y validada por su tenacidad y la fe en Dios, la antioqueña demostró de lo que estaba hecha, se recuperó y consiguió el cupo a París 2024 luego de finalizar en el séptimo lugar en la cita orbital.
El sueño de Mari Leivis era una realidad, pues consiguió el cupo para sus primeros Juegos Olímpicos a los 32 años, sin embargo, en la cita multideportiva más importante del mundo demostraría que los objetivos se hacen realidad a punta de trabajo y tenacidad. Para triunfar hacen falta varias características, una de las más importantes es la que corresponde a mantener la calma en los momentos claves, pues es allí cuando los deportistas se conocen y los atletas se separan.
El gran día
Viernes 9 de agosto de 2024, la ‘Ciudad de la luz’ fue testigo de un brillo más fuerte que el sol, una colombiana llegaba al South Paris Arena 6 con un trabajo discreto pero constante. Luego del triunfo de Jeison López, Mari Leivis confiaba en lo que podía hacer, en la capacidad que tenía y en todas aquellas personas que la acompañaban.
La competencia de los 71 kilogramos se convirtió en una partida de ajedrez. Desde el principio, los movimientos eran calculados, los pesos eran estudiados con calma y la reina de esta historia contaba con el apoyo de un rey táctico. El entrenador Luis Arrieta sabía de lo que era capaz Mari Leivis, por lo que confió en su entrega para romper los registros y alcanzar el podio.
Nuestra protagonista inició el arranque levantando 108 kilogramos, posteriormente, subió a los 112 pero no lo consiguió. Sin embargo, su tenacidad estaba más fuerte que nunca, por lo que en su última oportunidad consiguió el registro y se mantenía en la disputa por el podio con la ecuatoriana Angie Palacios, la estadounidense Olivia Reeves y la rumana Elena Toma.
El envión mantuvo la partida al límite, las piezas se transformaron en la calma y el análisis de sus rivales. Elena Toma fue la primera de las contendientes por la medalla en caer, pues no consiguió ningún levantamiento válido. Sin otra oponente en la ecuación, Luis apostó por que la colombiana rompiera su marca para superar la duda y establecer la veracidad de una medalla.
Así sucedió, como muestra de su progreso constante, Mari Leivis tuvo los tres levantamientos válidos y proclamó el jaque mate a la ecuatoriana luego de conseguir el peso definitivo 145, en el envión, que la ubicó en el segundo lugar de la competencia con un total de 257.
La recompensa a tanto esfuerzo
La medalla de plata era para Mari Leivis Sánchez, una atleta que esperó con paciencia su momento para entrar en escena y brillar con la intensidad que solo tienen las estrellas. “No paramos de buscar el resultado que tanto estábamos esperando, gracias a Dios se tuvo la medalla de plata. La luché día tras día, no sé cómo expresar la emoción que tengo al ganar esta medalla. Agradezco mucho a mi familia, a mi entrenador, a mi hijo”, comentaba la subcampeona olímpica luego de su gran hazaña.
De esta forma, Mari Leivis escribió su nombre en las páginas de la historia del deporte colombiano, gracias a su entrega, compromiso, disciplina y capacidad, demostró que a la adversidad se le enfrenta con calma y tranquilidad, con confianza en el proceso y con la tenacidad suficiente para superarla con habilidad.
Con información y foto del Comité Olímpico Colombiano.
Comentar este Post